Alice in der land

Alice in der land

jueves, 14 de junio de 2007

Tuti Frutti

Fue Dolores la que dijo que había sido Esperanza la que un día le comentó a Paz que le dijo Milagros a Abril que Julio no sabía si Azul estaba convencida de que en marzo comenzaba Abril a decirle a Julio que en realidad no era Inocencia la que le dijo a esperanzqa que Paz le había dicho: juguemos a algo.

Todo eso ocurrió repentinamente en un juego que se llamó “De mente”. Un juego que inventaron un par de chicos en un caótico invierno en el que Summer convenció a Luz de que Brisa era demasiado tonta para entender lo que había dicho Milagros.

Entonces Brisa le dijo:
-Decime lo que quieras.

Summer comentó que Norma había sido muy rígida con Domingo y que para Luna todo era muy caótico.

Entonces Brisa le dijo a Sol que ya empezaba a hacer frío en otoño, pero Julio objetó que era invierno, e Inocencia dijo que Esperanza le había dicho a Luz que Paz no estaba más por esos pagos.

Entonces Brisa le dijo:
-Hagamos un juego.

Y encendió el fuego para que hagan jugo de pomelo, pero Pamela le dijo a Paola que Paula estaba más pelotuda que siempre.

Entonces Brisa llamó a Sol. Le dijo que todo parecía un infierno, que Plácido Dómingo cantaba como los dioses y que entonces Paz le dijo a Luz que Sol le comentó que Julio tenía tos. Porque todo era un problema de Divina Gloria en la TV.

Para ese entonces, la primavera reinaba en Flor que no tuvo mejor idea que llamar a Margarita que le dijo que Rosa había invitado a un vecino.

Summer estaba como loca, se empezó a poner roja pero vino Rosa y le dijo que Azul había invitado a Celeste al juego.

Celeste no tenía la más puta idea de que Argentina era un nombre de moda, pero el whisky era buena compañía para Jesús, un tipo que pasaba por ahí después de que Pedro diga: ¡Pamplinas! Y Batman comience a entrar en el juego.

Entonces Brisa dijo que Sol dice que es verano pero Julio insiste en que Abril le gusta. Abril mira a Julio que entonces mira a Rosa y Rosa le guiña un ojo pero Margarita se rié cuando Hortencia se pone colorada (Hortencia es la hija del señor Roca)

Summer ya está histérica porque Julio le tiene los ovarios llenos de escuchar “Empty Spaces”

Summer dice: ¡Oh Darling! ¿What shall we do?

-Y no sé, la botellita no es simple –dice Julio, algo así como sonrojado por la mirada de Sol pero en realidad la quiere a Abril.

Luna dice que Domingo dice que Marta es una reverenda hija de puta de miércoles por meterse en estas cosas.

Pero es sábado, ¿viste? los sábados los días son así, meta jugar a el Tuti Frutti y que Paz se haya ido al carajo el verano pasado hace que Summer diga que todo es un caos. De milagro retorna la esperanza a este gente. Todo gracias a Constanza.

miércoles, 13 de junio de 2007

Do not say (or say the same thing)

Dime qué pasa si cierro mi noche,
¿Qué le sucederá al mar de mis sentimientos si los encierro en un bosque?
¿Gritarán mi nombre en vano?
¿Girarán inacabables momentos de soledad?

Si en mi noche encierro a un ave,
Para que sus lágrimas no me congelen,
Si en mis verbos encierro extrañares,
Para que mis lágrimas no me escondan.

¿Pero que pasa si me escondo en mi noche encerrada?
Entonces habrá caminos que se abran a dos luces,
Una del silencio del ayer que no fue,
Otra de la voz que te reclama.

¿Qué pasa entonces si enmudezco mi vida?
¿Podré seguir a la muerte hasta el horizonte?

Y si llego, y si un día llego y los encuentro muertos…
A todos ellos,
A ellas colgadas,
Y si el cadáver me ve desnuda,
Entonces los harapos del camino me harán caminante

Y descalza llegaré a tu nombre.

Today a la carte

Listado de cosas para hacer hoy: Come, perra, gime, asfixia, muerta.

Miro el reloj. Demasiado tarde para empezar, ojalá hubiera un alba un poco más difusa, más mortecina y podría elegir una palabra de la lista.

Perra por ejemplo, ¿me alcanza el tiempo para perra?

Si, de última, ella ya sabe. Nada que hacer, porque el listado siempre es perfecto, el papelito de acá y de allá también, el papelito macabro escrito con el lapiz labial rojo sangre.

-¿Te puedo maquillar?

-Hola, sí, perdón, pasá, sentate y tomá algo.

Por ejemplo un té Darjeling. A riesgo de sonar muy burguesa, le doy un té de jazmín, además el aroma es tan exquisito que por ahí la esquizofrenia le borra el nombre y ahora me convierto en la ama.
El aroma, eso, por ejemplo los aromas que son un instante esquizoide, como una “elevación” disonante con todo el entorno, un milisegundo y luego cambia porque todo cambia con los milisegundos que si a su vez se fragmentaran eternamente, ¿para qué seguir? El mundo no se comprende tan fácil, viejo.

Y es que nada, que ella ahora viene y toma el té y la miro y acaricio todo su rostro, comenzando por la barbilla y tomando su pelo; jalo suavemente y hace un chirido. Sí, te dolió, comé una masita.
La cuestión con las masitas es esa, son una ruleta rusa cuando las hornea alguien. Hay que confiar en los anfitriones, no vaya a ser cosa que nos envenenen o comencemos a ladrar. ¿Para qué preguntar? Se agarra la masita y punto, punto muerto o punto vivo, eso depende de la voluntad, querida, por ejemplo usted: la masita roja.

Y comienza a toser.

-Perdón, yo sé que los licores caseros son difíciles de digerir, especialmente cuando se amasan con la masa cruda.

Los licores y otras finitudes, como las pócimas sublimes de la Dama de la Casa.

Acaricia el cabello y otra vez, va bajando por el contorno de su cuerpo y el cabello color cobrizo que se extiende con su mano, y ahora por todo el lomo y ahora empieza a manosear sus partes húmedas y ella se pone en cuatro, en cuatro la muy perra, empieza a gemir y se transpola con aullidos y ahora el húmedo hocico negro, porque lo sentía con la mano, como ya su lengua sobre el clítoris y sus ojos de puro iris en los ojos de ella y…

-Para. Sentada.

(Collar de ahorque)

-Vení para acá.

Al plato de comida, una y otra masita de color verde, una y otra y dale, ¡Perra! Comelas, dale, ¿no confías?

Y tiraba, y tiraba una y otra vez del collar hasta que empezó a jadear su lengua azulada y no hubo caso: masitas de nada.

Sí, gracias por nada, perra, muerte, gime, asfixia, come… bueno: come no.

(Taché la lista)

lunes, 11 de junio de 2007

Pre mortem o Muerte en Vida (suicidal feeling)

Adormecimiento de partes cólumnes.
Muriendo otra vez los bordes.
O cincela negro el dibujar de la silueta entrecortada,
amoratados pedazos de cuerpo,
sangre recorriendo el recuerdo de cuerpo,
cuerpo que calla,
muerte silencio.

Noche no era noche,
ayer azul o lapizlasu observado.

Huecos ojos,
¿Cómo será amanecer en muerte?

Entonces cadáveres retocan.
Cincelan. Fría piel.
Pérdida en ausencia llega,
sonido impregnado Vida,
amanecer Muerte,
recorrer post mortem.

Lúgubre sonido has de volver.
Sentires de ser agobio
(pero agobia en nula potencia de mortem).
Día amanecer noche Muerte,
pedazos estampados cuerpo en sueño infantil.

Niña gira.

domingo, 10 de junio de 2007

Blood and Flesh

Los vestigios procedentes de admirados otros vestigios
Un aura mortecina que recubre a una niña de 16 años
El llanto ahogado y no vuelve (o vuelta, más ahogada aún)

Espiral que observa de nuevo,
Mismo patrón, distinto río

Pero los rumores blasfeman el ayer
Rumor de ese concierto febril adolescente,
Las hierbas de la obscuridad o
Luz que andante camina a ella,
Ella caminando el paraíso desierto de su casa a penumbras

(Nada fue igual)

Fue, quién sabe es porque ahogados gritos aún resuenan
Piezas de silencios macabros,
Su tejido impregnado a su piel,
Descuartizada o vuelta a andar,
(otra vez cosida)

Muñeca que resuena entre castillos y ahora demuelen paredes
Y paredes que ahora reconstructas voces:

Dos puntos.
Punto.
Nada.

lunes, 4 de junio de 2007

Fugit irreparabile tempus

Huye el tiempo, irreparablemente.
Otra vez aquí, obscuridad de ondinas voces.
Árboles agazapando el derramar del sol,
Soledad en cuarto creciente y luego se hecha. Acostado.
Le pregunto y no es una pregunta.
Porque me responde: Prefiero el silencio.

Pasos sobre esa puerta castaña, no como sus cabellos.
(Bien. Gracias)
Un momento.
El pensamiento, y...

-Digamé, porque parece que yo ignoro este deseo.
(Usted, que ignora demasiadas cosas, por ejemplo esto).

No le digo sino a modo de pregunta incauta.
-¿Es buen lugar para saltar los quebrado abismos?

Sigo derecho y no hago fila. Se dice, por ejemplo, el nombre.

(Porque te nombro y no eres mío, entonces ¿para qué? Quizás sea mejor un velo)

¡Máscaras insolentes! Siempre hacen la misma cosa.

Porque y si le digo que por un instante de duda iba a saltar... Veo obsoleta que las cenizas se apagan, entonces instante temporal, porque se apagan en mis dedos, que se consume a mi modo, que se cierra el texto y se abren los párpados y deciden no hacerlo.

(Otra vez y no te olvido. Bien. Gracias)

domingo, 3 de junio de 2007

Sleeping with ghost

Si lo hubiese sabido antes. Pero no, así fue el destino, un lapso interrumpido de tiempo. Un instante y la amnesia.

Ese día no recordaba el día anterior ni tampoco los subsiguientes. Era usual recordar los días subsiguientes, un sueño y bastaba, posar la cabeza en la almohada y adentrarse. Había algo, un choque y una muerta, un poco de sangre ya pálida sobre la acerca, tiempo muerto de muertos.
Sí, eso era algo que recordaba ahora de a poco, porque los sueños se recuerdan de golpe y porrazo o no se recuerdan bien.
Parecería que había soñado sus 100 minutos promedio (sus últimos 100 minutos promedio) o que soñó con la crónica periodística de una muerte anunciada. ¿Fue Márquez? ¿Leyó el libro? No. Tenía la seguridad de que no había sido ese libro y, por algo, tampoco el sueño, porque había dejado de recorrer el ayer, ahora no había ayer. ¿Por qué? Tenía muchas preguntas en su cabeza sin memoria o en su alma sin cuerpo.

Y bueno, atinó a seguir, pero no sabía bien por donde, había una cuadra, sí, su casa, pero no podía entrar a la casa, había quedado encerrada en un lapso temporal. Solo veía esa ventada, las túnicas de negro, el sol que no penetraba la habitación de ella y ¡Demonios! Los libros.

Quizás si llegara, si pudiera abrir, si cruzara la calle.

La cruza y vuelve de nuevo a no recordar nada.

La mente en blanco y un bocinazo.

Había que mirar cuando se cruzaba esta avenida tan peligrosa, eso le decía alguien pero no sabía bien quién y solo el recuerdo del día de hoy que quizás fue ayer o quizás fue el sueño de mañana.

De nuevo en la acera a mirar los pálidos rostros, ahora la cortina de la habitación corrida y quizás podría ¿Cruzar?

Ahí, a lo lejos, por esa ventana se vislumbraba un llanto, un llanto apagado, cortado, ¡Qué no puede ser! ¿Acaso no me ven? ¿Mamá? ¿Papá?

De nuevo los autos y ese carril ferviente y ella con aroma a pan recién cocido y el aroma que no reconoce bien o ¿por qué lo reconoce? Y cuando se pregunta, comienza a dejar de reconocerlo porque se entremezcla, como volviendo al útero materno, solamente sensaciones y se entremezclan, como alcoholizadas por un híbrido de varios tragos, todos volcados contra su vestido y se mira y no ve.

¿Los ojos que no son ojos? Y comienza a dejar de ver, lentamente, se empieza a disfumar pero decide cruzar.

Un blanco ondula su idea y abre los ojos lentamente y no abre nada porque ¿qué pasó ayer? Una última palabra, un último camino destinado a volver a atrás, a quedar atrapada en esa acera y el borroneado charco de sangre que ya no es sangre, ahora sí, comienza a sentir su palpitación más fuerte, su llanto gimiendo, los gritos de mamá, el llamado de papá desesperado, los flashes de la cámara y el video y los libros que no están y las llaves que no tiene y los vecinos desesperados y su cadáver… posado contra la acera, el 160 que traspasó su nombre: Ahora comienza a dejar de existir y blanco en su memoria, encerrada hasta que cruce la avenida. No hay ayer, linda, ahora no hay más ayer.