Alice in der land

Alice in der land

lunes, 18 de junio de 2007

El nigromante y la sombra de la lectura

El Sr.Dimendi estaba en su alcoba, usualmente abocado a su lectura vespertina pero sabiendo, certeramente, que ese no era solo un día como cualquier otro, porque había una sombra nueva entre las cortinas, una sombra que se movía cuando el se movía, que se alejaba cuando el se acercaba, que se reía cuando el lloraba y con la novela, con la novela la sombra iba actuando, hoja tras hoja, la cálida lectura de “El fantasma”.
Ni bien iba pasando las páginas, la sombra reflotaba en la alcoba, ahora bajaba la luz y la sombra en el techo formaba las de un asesino, un asesino fantasma, el asesino de la del dueño de casa o de la Srta. Mercedes, dependiendo siempre de lo impredecible, como en cualquier final de novela.

Por una de esas casualidades, su ama de llaves se llamaba Mercedes. Por otra de esas casualidades, la novela también decía que a las cinco en punto se iba a cometer el gran crimen, el crimen inimaginable de un espíritu que se lleva una vida con sí, una vida que podría ser la de Mercedes o la de él, y el no lo sabría hasta terminar el libro.

Decidió dejar el libro a un costado y tomar un periódico, uno de esos periódicos con números de servicios varios y ¡Oh futuro deparado! Oh a aquel futuro que estaba escrito, en el destino o en una novela, en el abrir al azar un periódico y encontrar el número de un nigromante.

La sombra se escabulló a un costado.

Decidido marcó el número de aquel hombre que desconocía y le explicó toda la situación.

-Tengo una sombra alojada en la alcoba –dijo.
-Necesito que el nigromante venga antes de las 5 de la tarde con suma urgencia –volvió a decir.

Cortó sin escuchar voz alguna en el trasfondo de la conversación, pero así estaba marcado el destino, así debía ser, esperar a que por fin venga aquel que saqu…

Sonó el timbre.

Divisó por su ventana a un hombre en traje negro, con un gran sombrero que tapaba todos los rasgos de su rostro.

-Buen día, pase… -le dijo.
-Mire, la situación es la siguiente, todo se ha tornado extraño en este punto, tanto que he decidido abandonar mi lectura por miedo a saber como finaliza esto, tengo pánico, terror, hay una sombra que se mueve tal y como mi lectura se mueve, y ahora hablan de un asesinato, un asesinato a las 5 de la tarde, y temo por mí y por mi ama de llaves y quizás… - dijo.

El nigromante no dijo palabra.

El hombre acercó el libro. El fantasma, residía en un gran libro de piel de oso, viejo, tan viejo como el diario al que recurrió, curiosamente, sin notar que quizás el telefono ya no era existente, notando que ese hombre había llegado como sonido a la luz, a velocidad infinita, misteriosamente pero todo se teñía de un misterio tal que ya no importaba mientras esa maldita sombra saliera de su amenazante posición.

El nigromante tomó el libro y arrancó una hoja. La tiró en el hogar de leña y ambos vieron como se consumía lentamente, el fuego sobre la hoja y el dueño de casa que comenzó a tener calor, mientras que la sombra se transportó hasta la sala de estar en la que ambos estaban y fue, lentamente, conviertiéndose en la sombra del nigromante, que sonreía, sencillamente sonreía mientras el hombre iba teniendo más y más calor, sin notar que un fuego interno comenzaba a consumirlo y que la ama de llaves ya no estaba desde hace varios días, cuando la sombra no era la sombra de su amo, cuando su amo esperaba esa llamada ya escrita, cuando ya sabía el final del libro, cuando su cliente comenzaba a quemarse como la lectura se quemaba, sofocado y tosiendo el humo interno de las letras negras hasta, finalmente, quedar inerte mientras echaba humo por todos lados.

El nigromante tomó el libro entre sus manos y se fue, mientras la sombra de sus pasos lo seguía, segura de que los asesinatos iban a ser un misterio que ahora estaba leyendo algún hombre en su habitación, seguro de pedir sus servicios para develar el final de la historia.

sábado, 16 de junio de 2007

Doll casttle.

La gata de negro,
Castillo de muñecas rotas,
Rota noche o
Rotas notas.

Roto nombre,
De mañanas añora,
De ellas pervertidas,
Por el aroma o por las sombras.

La gata gime,
Mientras ellas lloran,
Un silencio del ayer,
Un toque que añoran.

Y rosan notas,
La canción de rosas,
Qué toque en noche,
Que negro esboza.

Diurnas mortecinas,
O mortuorio denota,
Las muñecas rotas,
La gata llora.

jueves, 14 de junio de 2007

Tuti Frutti

Fue Dolores la que dijo que había sido Esperanza la que un día le comentó a Paz que le dijo Milagros a Abril que Julio no sabía si Azul estaba convencida de que en marzo comenzaba Abril a decirle a Julio que en realidad no era Inocencia la que le dijo a esperanzqa que Paz le había dicho: juguemos a algo.

Todo eso ocurrió repentinamente en un juego que se llamó “De mente”. Un juego que inventaron un par de chicos en un caótico invierno en el que Summer convenció a Luz de que Brisa era demasiado tonta para entender lo que había dicho Milagros.

Entonces Brisa le dijo:
-Decime lo que quieras.

Summer comentó que Norma había sido muy rígida con Domingo y que para Luna todo era muy caótico.

Entonces Brisa le dijo a Sol que ya empezaba a hacer frío en otoño, pero Julio objetó que era invierno, e Inocencia dijo que Esperanza le había dicho a Luz que Paz no estaba más por esos pagos.

Entonces Brisa le dijo:
-Hagamos un juego.

Y encendió el fuego para que hagan jugo de pomelo, pero Pamela le dijo a Paola que Paula estaba más pelotuda que siempre.

Entonces Brisa llamó a Sol. Le dijo que todo parecía un infierno, que Plácido Dómingo cantaba como los dioses y que entonces Paz le dijo a Luz que Sol le comentó que Julio tenía tos. Porque todo era un problema de Divina Gloria en la TV.

Para ese entonces, la primavera reinaba en Flor que no tuvo mejor idea que llamar a Margarita que le dijo que Rosa había invitado a un vecino.

Summer estaba como loca, se empezó a poner roja pero vino Rosa y le dijo que Azul había invitado a Celeste al juego.

Celeste no tenía la más puta idea de que Argentina era un nombre de moda, pero el whisky era buena compañía para Jesús, un tipo que pasaba por ahí después de que Pedro diga: ¡Pamplinas! Y Batman comience a entrar en el juego.

Entonces Brisa dijo que Sol dice que es verano pero Julio insiste en que Abril le gusta. Abril mira a Julio que entonces mira a Rosa y Rosa le guiña un ojo pero Margarita se rié cuando Hortencia se pone colorada (Hortencia es la hija del señor Roca)

Summer ya está histérica porque Julio le tiene los ovarios llenos de escuchar “Empty Spaces”

Summer dice: ¡Oh Darling! ¿What shall we do?

-Y no sé, la botellita no es simple –dice Julio, algo así como sonrojado por la mirada de Sol pero en realidad la quiere a Abril.

Luna dice que Domingo dice que Marta es una reverenda hija de puta de miércoles por meterse en estas cosas.

Pero es sábado, ¿viste? los sábados los días son así, meta jugar a el Tuti Frutti y que Paz se haya ido al carajo el verano pasado hace que Summer diga que todo es un caos. De milagro retorna la esperanza a este gente. Todo gracias a Constanza.

miércoles, 13 de junio de 2007

Do not say (or say the same thing)

Dime qué pasa si cierro mi noche,
¿Qué le sucederá al mar de mis sentimientos si los encierro en un bosque?
¿Gritarán mi nombre en vano?
¿Girarán inacabables momentos de soledad?

Si en mi noche encierro a un ave,
Para que sus lágrimas no me congelen,
Si en mis verbos encierro extrañares,
Para que mis lágrimas no me escondan.

¿Pero que pasa si me escondo en mi noche encerrada?
Entonces habrá caminos que se abran a dos luces,
Una del silencio del ayer que no fue,
Otra de la voz que te reclama.

¿Qué pasa entonces si enmudezco mi vida?
¿Podré seguir a la muerte hasta el horizonte?

Y si llego, y si un día llego y los encuentro muertos…
A todos ellos,
A ellas colgadas,
Y si el cadáver me ve desnuda,
Entonces los harapos del camino me harán caminante

Y descalza llegaré a tu nombre.

Today a la carte

Listado de cosas para hacer hoy: Come, perra, gime, asfixia, muerta.

Miro el reloj. Demasiado tarde para empezar, ojalá hubiera un alba un poco más difusa, más mortecina y podría elegir una palabra de la lista.

Perra por ejemplo, ¿me alcanza el tiempo para perra?

Si, de última, ella ya sabe. Nada que hacer, porque el listado siempre es perfecto, el papelito de acá y de allá también, el papelito macabro escrito con el lapiz labial rojo sangre.

-¿Te puedo maquillar?

-Hola, sí, perdón, pasá, sentate y tomá algo.

Por ejemplo un té Darjeling. A riesgo de sonar muy burguesa, le doy un té de jazmín, además el aroma es tan exquisito que por ahí la esquizofrenia le borra el nombre y ahora me convierto en la ama.
El aroma, eso, por ejemplo los aromas que son un instante esquizoide, como una “elevación” disonante con todo el entorno, un milisegundo y luego cambia porque todo cambia con los milisegundos que si a su vez se fragmentaran eternamente, ¿para qué seguir? El mundo no se comprende tan fácil, viejo.

Y es que nada, que ella ahora viene y toma el té y la miro y acaricio todo su rostro, comenzando por la barbilla y tomando su pelo; jalo suavemente y hace un chirido. Sí, te dolió, comé una masita.
La cuestión con las masitas es esa, son una ruleta rusa cuando las hornea alguien. Hay que confiar en los anfitriones, no vaya a ser cosa que nos envenenen o comencemos a ladrar. ¿Para qué preguntar? Se agarra la masita y punto, punto muerto o punto vivo, eso depende de la voluntad, querida, por ejemplo usted: la masita roja.

Y comienza a toser.

-Perdón, yo sé que los licores caseros son difíciles de digerir, especialmente cuando se amasan con la masa cruda.

Los licores y otras finitudes, como las pócimas sublimes de la Dama de la Casa.

Acaricia el cabello y otra vez, va bajando por el contorno de su cuerpo y el cabello color cobrizo que se extiende con su mano, y ahora por todo el lomo y ahora empieza a manosear sus partes húmedas y ella se pone en cuatro, en cuatro la muy perra, empieza a gemir y se transpola con aullidos y ahora el húmedo hocico negro, porque lo sentía con la mano, como ya su lengua sobre el clítoris y sus ojos de puro iris en los ojos de ella y…

-Para. Sentada.

(Collar de ahorque)

-Vení para acá.

Al plato de comida, una y otra masita de color verde, una y otra y dale, ¡Perra! Comelas, dale, ¿no confías?

Y tiraba, y tiraba una y otra vez del collar hasta que empezó a jadear su lengua azulada y no hubo caso: masitas de nada.

Sí, gracias por nada, perra, muerte, gime, asfixia, come… bueno: come no.

(Taché la lista)

lunes, 11 de junio de 2007

Pre mortem o Muerte en Vida (suicidal feeling)

Adormecimiento de partes cólumnes.
Muriendo otra vez los bordes.
O cincela negro el dibujar de la silueta entrecortada,
amoratados pedazos de cuerpo,
sangre recorriendo el recuerdo de cuerpo,
cuerpo que calla,
muerte silencio.

Noche no era noche,
ayer azul o lapizlasu observado.

Huecos ojos,
¿Cómo será amanecer en muerte?

Entonces cadáveres retocan.
Cincelan. Fría piel.
Pérdida en ausencia llega,
sonido impregnado Vida,
amanecer Muerte,
recorrer post mortem.

Lúgubre sonido has de volver.
Sentires de ser agobio
(pero agobia en nula potencia de mortem).
Día amanecer noche Muerte,
pedazos estampados cuerpo en sueño infantil.

Niña gira.

domingo, 10 de junio de 2007

Blood and Flesh

Los vestigios procedentes de admirados otros vestigios
Un aura mortecina que recubre a una niña de 16 años
El llanto ahogado y no vuelve (o vuelta, más ahogada aún)

Espiral que observa de nuevo,
Mismo patrón, distinto río

Pero los rumores blasfeman el ayer
Rumor de ese concierto febril adolescente,
Las hierbas de la obscuridad o
Luz que andante camina a ella,
Ella caminando el paraíso desierto de su casa a penumbras

(Nada fue igual)

Fue, quién sabe es porque ahogados gritos aún resuenan
Piezas de silencios macabros,
Su tejido impregnado a su piel,
Descuartizada o vuelta a andar,
(otra vez cosida)

Muñeca que resuena entre castillos y ahora demuelen paredes
Y paredes que ahora reconstructas voces:

Dos puntos.
Punto.
Nada.