Alice in der land

Alice in der land

lunes, 4 de junio de 2007

Fugit irreparabile tempus

Huye el tiempo, irreparablemente.
Otra vez aquí, obscuridad de ondinas voces.
Árboles agazapando el derramar del sol,
Soledad en cuarto creciente y luego se hecha. Acostado.
Le pregunto y no es una pregunta.
Porque me responde: Prefiero el silencio.

Pasos sobre esa puerta castaña, no como sus cabellos.
(Bien. Gracias)
Un momento.
El pensamiento, y...

-Digamé, porque parece que yo ignoro este deseo.
(Usted, que ignora demasiadas cosas, por ejemplo esto).

No le digo sino a modo de pregunta incauta.
-¿Es buen lugar para saltar los quebrado abismos?

Sigo derecho y no hago fila. Se dice, por ejemplo, el nombre.

(Porque te nombro y no eres mío, entonces ¿para qué? Quizás sea mejor un velo)

¡Máscaras insolentes! Siempre hacen la misma cosa.

Porque y si le digo que por un instante de duda iba a saltar... Veo obsoleta que las cenizas se apagan, entonces instante temporal, porque se apagan en mis dedos, que se consume a mi modo, que se cierra el texto y se abren los párpados y deciden no hacerlo.

(Otra vez y no te olvido. Bien. Gracias)

domingo, 3 de junio de 2007

Sleeping with ghost

Si lo hubiese sabido antes. Pero no, así fue el destino, un lapso interrumpido de tiempo. Un instante y la amnesia.

Ese día no recordaba el día anterior ni tampoco los subsiguientes. Era usual recordar los días subsiguientes, un sueño y bastaba, posar la cabeza en la almohada y adentrarse. Había algo, un choque y una muerta, un poco de sangre ya pálida sobre la acerca, tiempo muerto de muertos.
Sí, eso era algo que recordaba ahora de a poco, porque los sueños se recuerdan de golpe y porrazo o no se recuerdan bien.
Parecería que había soñado sus 100 minutos promedio (sus últimos 100 minutos promedio) o que soñó con la crónica periodística de una muerte anunciada. ¿Fue Márquez? ¿Leyó el libro? No. Tenía la seguridad de que no había sido ese libro y, por algo, tampoco el sueño, porque había dejado de recorrer el ayer, ahora no había ayer. ¿Por qué? Tenía muchas preguntas en su cabeza sin memoria o en su alma sin cuerpo.

Y bueno, atinó a seguir, pero no sabía bien por donde, había una cuadra, sí, su casa, pero no podía entrar a la casa, había quedado encerrada en un lapso temporal. Solo veía esa ventada, las túnicas de negro, el sol que no penetraba la habitación de ella y ¡Demonios! Los libros.

Quizás si llegara, si pudiera abrir, si cruzara la calle.

La cruza y vuelve de nuevo a no recordar nada.

La mente en blanco y un bocinazo.

Había que mirar cuando se cruzaba esta avenida tan peligrosa, eso le decía alguien pero no sabía bien quién y solo el recuerdo del día de hoy que quizás fue ayer o quizás fue el sueño de mañana.

De nuevo en la acera a mirar los pálidos rostros, ahora la cortina de la habitación corrida y quizás podría ¿Cruzar?

Ahí, a lo lejos, por esa ventana se vislumbraba un llanto, un llanto apagado, cortado, ¡Qué no puede ser! ¿Acaso no me ven? ¿Mamá? ¿Papá?

De nuevo los autos y ese carril ferviente y ella con aroma a pan recién cocido y el aroma que no reconoce bien o ¿por qué lo reconoce? Y cuando se pregunta, comienza a dejar de reconocerlo porque se entremezcla, como volviendo al útero materno, solamente sensaciones y se entremezclan, como alcoholizadas por un híbrido de varios tragos, todos volcados contra su vestido y se mira y no ve.

¿Los ojos que no son ojos? Y comienza a dejar de ver, lentamente, se empieza a disfumar pero decide cruzar.

Un blanco ondula su idea y abre los ojos lentamente y no abre nada porque ¿qué pasó ayer? Una última palabra, un último camino destinado a volver a atrás, a quedar atrapada en esa acera y el borroneado charco de sangre que ya no es sangre, ahora sí, comienza a sentir su palpitación más fuerte, su llanto gimiendo, los gritos de mamá, el llamado de papá desesperado, los flashes de la cámara y el video y los libros que no están y las llaves que no tiene y los vecinos desesperados y su cadáver… posado contra la acera, el 160 que traspasó su nombre: Ahora comienza a dejar de existir y blanco en su memoria, encerrada hasta que cruce la avenida. No hay ayer, linda, ahora no hay más ayer.

sábado, 2 de junio de 2007

Flashback in time

Dice que sí,
por tercera vez en esa noche que dice que si pero no pero mi amor.
Sin estrellas, estrellada contra la solemnidad de los gemidos.
Baños y portaligas (Arrullan sentencias de maniquí)

Vuelve la noche,
escatima besos derretidos,
pasiones,
recuerdo del reloj y apila,
oraciones mudas, desnudas caricias, Selene destapada.

Se destapa nombre,
se nombre a la sombra venas,
venciendo lucidez sobre hombre.

Mujer que fantasma,
espectro de otra,
mujer que rotas hojas,
anota sí.

(Otra noche vuelta atrás)

martes, 29 de mayo de 2007

Baker and Cía (Vanguard(c)ía)

Mi rio en el espejo
Cortos efectos que se evanescen
Los payasos que lloran
La melancolía quemada
-No importa -Gira

Una ventana hecha que no significa nada
Ella, estúpida,
U otra vez o
¿Qué importa? Punto.

Puntos que vuelven,
Espejo que se quiebra
Maniquí que inmutable se invierte en las lágrimas de ayer

-Párece pálida
-Está pálida
-Está pálida
-Está pálida

-Parece m
M, m, m punto y coma;
M.

-Parece enferma < censured by

Se estira,
Como un gato arremangando las emociones,
Fausto momento febril,

Se levanta,
O se queda.
-Quedate –suplica

Demasiados secretos y basta.

¿Por qué tus palabras de ayer?

(Parece muerta, no lo está)

lunes, 28 de mayo de 2007

An advice from the mind making up the scene.

Usted saca un pedazo de papel y ni le digo, por si las dudas, que lo observo.
Avenida La Plata y Alberdi, sí, ya lo viví.
Si quiere puede devolver el boleto, hacer el seguimiento conjunto y releer el reborde de una tumba, sin preguntarme el nombre del otro.
¡Qué no lo sé, viejo! No sea descarado, ¿quiere?
Ya sé que la pollera es corta y esas piernas resumen un sigiloso deseo que palpita adentro despacio y después se incrementa como jugando un poco y… ¿Está bien? ¿Quedamos así? Semejante mirada de una persona de edad, habrase visto…
El otro día también oí, Alberdi, el viejo con su boina de lana y el olor a matapolillas que se le filtraban en los calzones casi.
Repulsivo encuentro de ómnibus, porque bajó la mirada e hizo un ademán cochino.
Yo, que me acomodé media inquieta en la barra, un poco preocupada del corazón que le iba latiendo rápido, las venas azules que se le hinchaban en ese cuello que se sofocaba, quizás, por la camisa ajustada y quizás las acuarelas de colores entremezcladas en su rostro que me iba transformando en una nena que busca jugar.
Sé que ellos no saben que escucho corazones estrepitosos y esos rostros violáceos, que no le veo final al juego y ¡Qué demonios!
Subo mi zapatito, hago un gestito de pendeja, me agacho para rascar la entrepierna y…
Se escucha una tos, ya casi llegando a aleberdi.
El viejo que no respiraba y no dejaba de reparar en las pantymedias y su rostro que se tornaba azulado mientras las toses impregnaban el ómnibus todas, el iba asfixiándose con el humo del calor que ahora ahogaba todo el autobús y el juego que deja de ser juego porque la chofer de este manipuleo había puesto la imaginación en primera y sí, el incendio del motor y el viejo que había dejado de respirar.

¿Se encuentra bien?

Lo veo pálido y su respiración entrecortada…

¿A qué parte de alberdi iba?

Die Augen

Testigos oculares de que soy,
Manos que se refuljan en la caótica Buenos Aires,
Iris testigo del ser.

¿Será?
Muñeca frágil congelada en su perecer

El frío, aun cala su desmembrado desnombre.

sábado, 26 de mayo de 2007

Lágrimas en mí

(Lacrimosa - Cruxifijo)
Una campanada a lo lejos
El tiempo de esas sonatas que se parecian a estas mortecinas luces,
En mis ojos

Un camino que se hacía silencioso de a momentos,
Las cruces sobre un camino de clavos oxidado, hacia arriba

Despacio,
Marcas y huellas
El demonio cantando las 10
La 10 y 30, danzando

Vuelven, remitan, excusan

Sin mares,
Las parcas del sonido,
Sin noches,
El sonido de nadie

Debe ser inocente,
Balbucéa algo que no es voz a lo lejos,

O debe ser la culpable,
Dice firmemente una voz en mi cerebro.

Si lo canta entonces, Alemán a tres palabras,
Si lo mata entonces,
Que ella no entiende
Qué la Vida en Muerte,
No supo vivir.

Mi única Vida,
Es vivida cuando no hay tiempo,
Cuando los mares son sonidos de míos,
Cuando los míos son sonidos de nadie,
En mi única,
Voz que ahora dice,
A tres voces o a tres palabras,
La raja de ninguna de esas,

En nada dicen
Mí única vida,
Cuando sola viva,
Los caminos sinuosos,

Deine rauch.

Entonces canta, el albatros de la memoria y suave juega, a morir de nuevo las horas, a reclamar el reloj agonizante, como estigmas de las noches melancólicas que en su quietud vuelven a cantar,

Mi única vida,
Es la que es vivida ahora.