Alice in der land

Alice in der land

jueves, 10 de mayo de 2007

¿Who is playing Hide and Seek?

Ella huele el aroma a café recien hehco.
Salé al patio, riega las plantas que alguna vez murieron, vuelve a darles más agua, las sofoca. Le encanta sofocarlas, torturadora de rosas que no se han secado. Todas ella sin nombre, excepto una. Tantalia. Su jardincito de tréboles y las manos por debajo de las sábanas, regando la agonía, agotándolas de sumisión.
Suena el teléfono y se esconde, adentro del placard. Sabe que vendrá.
Sale a regar rápido, antes de que se corte la llama. A sofocarlas una vez más, para luego dejarlas abandonadas. Otra vez el agua de cuando las odiaba, pero ellas florecen igual, los pétalos tersos, el rosado suave ondulando entremezclado con las sábanas, los tréboles que rebosan la maceta, jugando a aparecer y la mano por entre sus piernas, gimiendo despacio para que no la vea.
Se abusa de ellas porque sabe que vuelven cuando las abandona y se esconde en el ropero, temblando de agonía, esperando que venga la bichera y que, por favor, las consuma. Pero ellas acuerdan todo y vuelven a nacer, entre una palabra tierna y la hipocrecía de quererlas.
Qué si había furia lo sabe. El agua sofocándolas, como si les pegaran una gran piña, como si las asfixiaran contra la lacena, como si el hígado recibiera los golpes en búsqueda de matarlas definitivamente.
Y te amo y no me lo discutas, porque sino viene la sequía y ahora queda el palo verde y las hojas también se mueren, se olvidan de vos y te abandonan, ahí, en el placard solita, buscando esconderte y una excusa. Qué no, no estaba, salí a caminar silenciosa.
O quizás la escapatoria, la puerta de entrada, salir en serio y abandonarlas ahí, los tréboles enrredados que quizás las consuma, Tantalia que no, por favor no la dejes.
Vuelve a sonar el teléfono y responde y otra vez las palabras hipócritas.
¿Te acordás de aquella vez?
Por ahí si muere definitivamente se borra la memoria, pero ella sigue florenciendo, con o sin agua porque se acuerda de cuando bebía. El alcohol para las heridas y hacerse la cerrada, jugar a no nacer. No abrir losa pétalos en invierno.
Es invierno, ¿Qué buscás?
Qué la cuide, que la quiera, que la diga algo bonito, que nunca la torturó y nunca la dejó ahí, casi inerte y por su propia cuenta, revolviéndose entre los venenos y los insectos que le chupaban la sangre.
Gotita a gotita cuando faltaban y ella seguía como poseída, hasta que arrancó una matita a la lejanía y la oyó.
Primero la angustia, complacerla del modo más sádico, sin luz y con sal, para hundirle la raíz y buscar que se mate, que no nazca nada en ese macetero repulsivo. Después vino la otra, francesa, j’ ne parle francais, mon amour, ¿De qué vas a vivir? Y arrancamos la raíz nunca desarrollada, a pesar de las súplicas, a pesar de todo el fervor.
Para volver de nuevo a ver la rosa que florece mientras ella se esconde en un casillero, al costadito y sola, para decirle que no, que esta vez no le va a dar de beber y ella está de acuerdo, tomó más fuerza, se cree quién sabe que cosa, que va a seguir si todavía no vimos el tallo. Y qué diez años son mucho y quién sabe de donde sale, ahí con esa mañana tan verde y el olor a cigarrillo alrededor de su prado personal, circulando a travéz de los pétalos sin buscar camuflarse, borrando la cobardía y ya no le importa, no le importa porque Tantalia…

Tantalia se esconde tras las confesiones de esta máscara.

Apenas tres retoños, de lo que debería ser la angustia.

Rapsody in blue.

Cómo nadie, me hablabas de ti.
Caricias inequívocas sobre atardeceres que desvelan el rojizo cielo.

Consentimiento de la gata maullando, en su monocromo coral.
Cabellos que aún intactos, descuartizan la soledad.

Sin sentido, como nadie te habla de nosotros.
Dialectos ronroneando al alba, melancólicas alusiones del deseo.

Cual dedos contra la mirada, contrariando el aire que falta.
Su boca entreabierta mientras maulla a la noche.

Cómo a nadie le habla del pecado,
Situaciones de corola, ameritan las rosas que se perdieron entre las ideas,
maullidos que aún en tus manos, han gemido para corrosionar,

Vuelve el aire, aún te recuerda,
entre manos que gemirán,
las caricias no me olviden,
los maullidos que volverán.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Cu en to(4 en clave de 0): Maniqueen

Y se fue diciendo quién sabe qué cosa.
Julio la conocía, si la conocería. Una pendejita, de cuarta edición. Putita. La boca tan voluptuosa, los senos tan duros. Las piernas tan atléticas y esa fragilidad camuflada dentrás de los caprichitos.
Habría que verla cuando se le metía algo en la cabeza. Rompe huevos. Las manos y esos dedos largos, las uñas de rojo, las horas mirando sus pupilas congeladas por la luz que no la zozobra.
Empezaba con sus manos, despacio. Iba duro y parejo a lo que quería. Y lo encendía, de a poco, daba vuelta el círculo para el lado de la perdición.
Después que esto y que lo otro y que quiero y que sabe, qué si no la complacen… Los 125 gramos endulzados y la tablita del dos. Los dedos enmantecados, la leche tibia en los labios tibios.
Las manos ahí, tocando quién sabe que cosa y empezaba a moldear. Bañada en blancura enharinada.
Primero de abajo y de a poquito subia, la muy perra. Qué si ladraba no, aullaba la loca.
Así, lacónica. De repente en silencio. La nueva galaxia estallaba en silencio; y ya sabía, el próximo pasó premeditado. La cajita de fósforos.
A un costado.
Qué si los pierde, mamita.
Los vuelve a olvidar y será de saber que la puta madre, que no va a hacerlo, otra vez, de nuevo. Si la conocía. ¿Y si la conocía?
Otra vuelta de tuerca, porque estaba el espejo.
-Yo solo te quiero mirar, no hay nada malo en eso, y cuando te duermas, para cuando te duermas… -le confesó
Malditos sean. Le habían avisado, la habitación sin espejos, mucho menos en el techo y la perdición de mirarla todo el día en el espejo. Así, alta y tiesa como casi muertita. Nunca cerraba los ojos. El cachorrito sumiso aullando otra vez. Qué el decimocuarto capricho, el decimocuarto piso y el olor que iba por los pasillos alterando a todos, menos ella, ahí pendeja, ahí, quietita, encontrá la cajita de fósforos porque los ojos. Esos ojos que se empiezan a poner vidriosos a través del espejo.
El cuentagotas para bajar la ansiedad. El oxígeno que empieza a faltar y ya empezó hace rato. El primer mareo del día y no hace frío pero tampoco calor y falta el humo.
Dale, dale, prendelo que me pierdo en el retrato. Dale, seguí, vos amasá, vos dale muñequita de torta, seguí.
Y los putos fósforos qué a dónde están y correr por toda la habitación pero las piernas que ya no responden y la mirada perdida en el maldito espejo y ella que no puede decir que sí, así, siempre lacónica y aulla y que si es la perra de la vecina avisando o acaso ella con sus ojitos vidriosos y clavados en un solo punto que se empieza a emancipar por todo el aire y empieza a reemplazarlo despacito y luego rápido con sus manos. El frío en su piel que no se sabe si hace frío o hace calor pero ella así, tan atérmica. Tan puta la pendeja. Tan perra y por ahí se escuchan los aullidos, el llanto que viene y que la hace viva y entonces sabemos que existe, entonces sabemos que alguna vez lo planeó, premeditadamente. Pero ahora se queda solita y va a parar detrás de un vidrio, con la mirada perdida buscando a la próxima víctima que la vea, sin saber que sin calor el plástico no se derrite y ella, que dejó prendido el gas, sin fuego alguno, mientras Julio lo sabía. Desde que la vió, atravesando el espejo.

Ahora la dejaba sola.

110.

martes, 8 de mayo de 2007

N de la R a M

Caos en concreto, sobre la delicada mirada estibia
Las alianzas de tu delicia
Reconstructor orificios
De tu irradia melodía
Palabras que aún quebradas
Prevalecen el encuentro,

Dichos, aun no ciertos
Que han cerrado censuras
Cerraduras que sin llaves,
A la huida a andado

Andamios de las esposas sin cárceles
Novelas de ambulantes inhibiciones
Versos que a un escrito escrituras
Sinologías de alrededores.

Alrededor de tu cintura,
Mis besos aún no escritos,
Llaves que sin cerradura,
Ya ves? Lloverán a abrirse.

What shall we do to fill the empty spaces?

Dedicado a Andrés (Campe)

Shall we lern how to die and rebirth?
Shall we start to share the tears?
Could I learn how to fly?

What shall we do to share the wings?
Must I learn how to write?
Should I frustrate the emptyness, riding back without turn back?

What shall I do without a horse?
Climbing left, with all my rights,

Shall I miss all my words?
Missing a world within a mask.

Why have I left my entire hole?
Now closing up my mind

What shall we supouse to do?
Not to kill,
Not even if we already died.

The cure to sadness

I could lose emyself on the letters
I can walk all the night
Si es que la noche disfusa me pierda
Me perederé mañana
A la vuelta de este funeral

Gente que tipea
Días que no volverán
No podré decir que no,
A nadie excepto a ti.

Memorias recuerdan,
El blanco que escarbarán,
Luchando al odio
Hacerlo a la mar

Nunca más pura
Desde días que ojos,
No formarán.

Me puedo perder en mis letras,
Me puedo perder en la oscuridad
Más regresa en la ironía,
No podré decir que no,
A nadie, menos a ella.

The un castlle

Castillos sin paredes
Luces morrtecinas se apañan
Tras iris sin arco
La soledad del agujero,
Mañana,
Las lilas infertiles
Gemiran,
El primer humo del día,
Sophisticada dama,
Centella la nada.

Vuelan otra vez al castillo sin paradas,
A ella,
Su nombre solapado,
Tras el libro camuflado
Por rosas aun infloras,
Florece la soledad del agujero,
Quebrando amurados
Gemidos.